Don Quijote en el cómic: la estela cervantina en la publicación Hazañas bélicas

Don Quixote in the comic: Cervantes’ stele in the publication Hazañas bélicas

DOI : 10.52497/kairos.686

Traduction(s) :
Don Quichotte dans la bande dessinée : la trace de Cervantès dans la publication Hazañas bélicas

Résumés

Resumen: El estudio que se presenta centra su atención en la relación entre el Quijote, la célebre obra cervantina, y la publicación Hazañas bélicas, uno de los mejores exponentes del género bélico dentro del cómic español. Su éxito hizo que gozara de una situación privilegiada dentro del mundo de las historietas en los años centrales de la dictadura franquista, cuando el control sobre la producción artística fue más intenso. A lo largo de los centenares de números que fueron publicados, se van narrando breves episodios ocurridos en conflictos armados como la Segunda Guerra Mundial o la guerra de Corea, todos bajo el prisma de la censura impuesta.
Es precisamente en esos dos conflictos bélicos en los que se ha constatado la presencia de la estela de Cervantes, ya que en dos de las historietas publicadas se alude directamente al Quijote, hasta el punto de consolidarse como el elemento que resuelve la situación que plantea.
Estas curiosas apelaciones a la obra llevaron inevitablemente a la necesidad de plantear una serie de interrogantes al inicio de la investigación: ¿qué intención se perseguía al incluir tales alusiones literarias dentro del trascurso de la historieta? ¿existe alguna referencia real a los hechos que se narran o es puramente ficticio? ¿qué papel jugó la obra cervantina en la transmisión de la información a los lectores? ¿es un hecho aislado de esta publicación o existen otros ejemplos?
Para poder responder a estas cuestiones se ha recurrido a las importantes colecciones que atesora el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (UCLM), institución de referencia en la documentación referente a la obra y al personaje cervantino donde, además de la serie de publicaciones estudiada, se conservan decenas de tebeos con la presencia del célebre Don Quijote.

Abstract: The study presented here focuses on the relationship between Don Quixote, the famous work of Cervantes, and the publication Hazañas bélicas, one of the best examples of the war genre in Spanish comics. Its success made it enjoy a privileged position in the world of comics during the central years of Franco’s dictatorship, when control over artistic production was more intense. Throughout the hundreds of issues that were published, brief episodes from armed conflicts such as the Second World War or the Korean War are described, all of them under the perspective of the imposed censorship.
Precisely, it is in these two wars where the presence of Cervantes’ stele has been noted, since two of the published comic strips make direct references to Don Quixote, to the point of consolidating it as the element that solves the situation.
These curious appeals to the book inevitably led to the need to ask a series of questions at the beginning of the research: what was the intention behind including such literary references within the course of the comic? is there any real reference to the facts that are narrated or is it purely fictional? what role did Cervantes’ work play in the transmission of information to readers? is it an isolated event from this publication or are there other examples?
In order to answer these questions, we have made use of the important collections of the Centre of Studies of Castilla-La Mancha (UCLM), an institution of reference in the documentation of Cervantes’ work, where, in addition to the series of publications studied, dozens of comic books with the presence of the famous Don Quixote are preserved.

Index

Keywords

Don Quixote, comic, Second World War, Korean War, propaganda, Francoism

Palabras claves

Don Quijote, cómic, Segunda Guerra Mundial, guerra de Corea, propaganda, franquismo

Plan

Texte

Introducción

Si algo caracteriza a la célebre obra de Miguel de Cervantes eso es la multitud de interpretaciones que con el tiempo se le han ido concediendo. En ellas han influido factores diversos como las construcciones sociales de los grupos de población, el grado de conocimiento de la obra o la coyuntura política, pero también ha jugado un peso importante el abanico de formatos, tanto textuales como visuales, en los que ha quedado plasmada. A la par que el mensaje era sujeto de cambio, también los medios por los que se difundía se iban diversificando y uno de los capítulos más interesantes lo conforma la gran cantidad de representaciones que han permitido, a amplios grupos de población, un acercamiento extraordinario a la creación cervantina.

Con esta base como punto de partida, la investigación que se presenta se ha estructurado en dos ejes. El primero de ellos se ha diseñado como un recorrido por la evolución que experimentó la representación gráfica del célebre personaje literario entre los siglos xvii y xx, prestando atención tanto a las ilustraciones diseñadas para las distintas ediciones publicadas como a todo el repertorio visual que se ha generado en torno a su figura en un variopinto elenco de soportes. De esta manera se pretendía acercar al lector a los principales hitos que han ido marcando el compás de la imagen del Quijote a lo largo de los siglos y que le llevaron a erigirse, ya no únicamente como una de las más célebres figuras dentro de la literatura, sino también como un potente recurso dentro del mundo gráfico. Tras este recorrido, la atención se centra en la publicación sobre la que se ha llevado a cabo la investigación, Hazañas bélicas, con el fin de recoger aspectos como la presencia que tuvo Don Quijote entre sus páginas, y analizar así los motivos que pudieron llevar a su elección como recurso visual o los efectos que su presencia pudo generar entre los lectores.

Para llevar a cabo el análisis se ha recurrido a las importantes colecciones que atesora el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (UCLM), institución de referencia para el estudio de la obra y del personaje cervantino, en efímera, y donde, además de la serie de publicaciones estudiada, se conservan decenas de tebeos con la presencia del célebre Don Quijote. La consulta de tales fondos ha permitido contar con una amplia visión sobre los múltiples soportes en los que quedó plasmada su figura, así como conocer las distintas interpretaciones que se le proporcionaron en cada uno de los casos y extrapolar esa información al objeto de estudio que se abordaba. Sin embargo, no solo han sido los fondos custodiados los que han facilitado la elaboración de la presente publicación. Las recurrentes aportaciones del grupo de investigación adscrito al Centro de Estudios de Castilla-La Mancha y la sólida base afianzada gracias a los distintos proyectos relacionados con la iconografía popular del Quijote que desde el año 2002 han venido realizando, han permitido disponer de un excelente punto de partida sobre el que cimentar este nuevo discurso1.

Una nueva imagen para el célebre Don Quijote de la Mancha

Dentro del imaginario popular español, la figura de Don Quijote ha permanecido como uno de los elementos más recurrentes para caricaturistas, dibujantes o ilustradores. Por este motivo, prácticamente desde el mismo momento en el que la obra fue editada, esta ha sido objeto de una doble “textualidad”, la proporcionada por la propia lectura y la conformada a través de los numerosos testimonios visuales que con el paso del tiempo se han ido produciendo. La popularidad que en conjunto han adquirido esos diseños ha hecho posible que hayan quedado impregnados en la retina del gran público y hayan configurado un acercamiento magistral a la novela, sin implicar necesariamente una completa lectura de esta. Precisamente, una de las virtudes que posee el lenguaje visual es la de transmitir información incluso a quienes no saben leer el texto escrito, pero sí leer e interpretar esas representaciones. De esta forma, el público potencial que podía conocer de primera mano las aventuras del hidalgo de La Mancha se ampliaba notablemente, ya que se le ofrecía la posibilidad de hacerlo sin necesidad de acudir a la propia obra de Cervantes (Sánchez, Almarcha y Fernández, 2005: 117-119 y Almarcha, González y Sánchez, 2005)2. Aleluyas, grabados, cromos, postales, sellos, tebeos o las propias ediciones ilustradas han sido solo algunos de los soportes sobre los que se ha plasmado la eterna figura de Don Quijote y sobre los que se ha construido la iconografía del personaje. Esta amplísima variedad es, sin duda, una muestra clara del alcance de la obra cervantina y de su proyección y fecundidad en el imaginario colectivo, no solo en España, sino en todo el mundo, hecho que sin duda contribuyó al salto del libro al mito (Canavaggio, 2005). De manera complementaria, es preciso señalar que las interpretaciones que se hacían del texto cervantino en cada momento concreto iban proporcionando sucesivas relecturas del argumento original, hecho que se plasmaba directamente en la forma en la que era representado en los distintos soportes mencionados. En esa dilatada trayectoria el célebre personaje cervantino ha conseguido transmitir experiencias o ideas muy dispares y se ha posicionado como uno de los arquetipos más recurrentes de todos los tiempos adaptándose a la llegada de los nuevos tiempos, como pasaremos a detallar a continuación.

Debemos retroceder hasta principios del siglo xvii, apenas unos años después de que viera la luz la obra, para localizar las primeras ediciones ilustradas y, por consiguiente, los primeros ejemplos de esas representaciones gráficas. Resulta significativo que ninguna de ellas sea de origen español y, por el contrario, sea en Francia e Inglaterra donde se publicaran las primeras ilustraciones acompañando al texto en 1618, en concreto en las traducciones de François de Rossett3 y de Blount4, respectivamente. Más avanzado el siglo, hacia 1650-1652 Jacques Lagniet editó un conjunto de estampas con las que tuvo la oportunidad de presentar una amplia interpretación de los personajes. La serie la conforman 38 grabados en cobre de los cuales 32 ilustran la primera parte de la obra y los 6 últimos corresponden a la segunda parte. En ellas don Quijote es retratado como un personaje inequívocamente loco, fruto de la visión de comedia vulgar que se le proporcionó a la novela en ese momento (Lenaghan, 2003: 21)5.

El siglo xviii también fue testigo de la publicación de numerosas ediciones ilustradas y con cada una de ellas la imagen del Quijote iba adquiriendo nuevas connotaciones, a la par que se iba adaptando a los nuevos tiempos. De manera general, los diseños mantuvieron una fuerte presencia de aquellos elementos cómicos que habían adoptado en la centuria anterior, aunque los artistas demuestran ser más comedidos con determinados aspectos o pasajes que se recogen en las ilustraciones. Una prueba de la importancia que se le reconoció a las representaciones visuales, ya desde este temprano momento, la encontramos en el prólogo de la cuidada edición inglesa promovida por Lord Carteret en 1738. Tal y como recoge Lenaghan (2003: 30), John Oldfield, el autor de la citada introducción opina sobre las estampas que “no son «meros adornos», sino que ejercen una importante influencia sobre el lector. Especialmente, sirven para «suministrar lo que necesita la imperfecta imaginación del que lee» evocando las pasiones y los pensamientos de los personajes por medio de sus gestosˮ.

Por su parte, el siglo xix aportó profundas innovaciones a la representación iconográfica del caballero de La Mancha. Por un lado, las ediciones románticas transformaron el modo de acercamiento al personaje, al situarle inmerso en paisajes más propios del mundo de los sueños, como ocurre en la edición impresa en 1863 con las arrebatadoras ilustraciones de Gustave Doré. Sin embargo, el gran salto se produjo con el desembarco de don Quijote en la caricatura, género que recibió a los personajes cervantinos con un fuerte interés. En este momento, la sátira política hizo de Don Quijote una figura más que recurrente y le llevó a ocupar nuevos espacios hasta ese momento desconocidos (Hartau, 2007: 81; Givanel i Mas, 1946: 93-95 y López-Torán, 2021: 280). Posiblemente, uno de los momentos en los que se agudizó la presencia de Don Quijote en ese nuevo campo de difusión que supuso la caricatura fue en 1898 durante la grave crisis desatada con motivo de la pérdida de las últimas colonias de ultramar. En ese momento en el que la fuerza de la nación había sido puesta en entredicho por los desastrosos efectos de la guerra con los Estados Unidos, se hizo indispensable recuperar grandes figuras del imaginario colectivo que contribuyeran a la cohesión social y moral. Entre ellos se encontró, como no podía ser de otra manera, el personaje cervantino y es por ello por lo que se ha detectado una acusada presencia dentro de las distintas publicaciones periódicas6 de la época (Varela, 2003).

Finalmente, el siglo xx deparaba al Quijote una nueva relectura, fruto de los acontecimientos que se sucedieron con el cambio de centuria. Entre ellos, los que posiblemente han adquirido una mayor relevancia fueron el todavía reciente Desastre del 98, la celebración del quinto centenario de la publicación de la obra en 1905 y la nueva concepción ideológica llegada tras la guerra civil española (Perrot, 2009). Además, a esa relectura de la obra le acompañó también una actualización de los soportes en los que visualmente se plasmarían las aventuras del hidalgo de La Mancha, así como una recepción más amplia en otras tantas disciplinas que no haría sino afianzar esa doble textualidad a la que se aludía anteriormente (Perrot, 2003).

La industria gráfica no cesó en su afán de introducir mejoras en todos los ámbitos que podamos imaginar, así como de incorporar nuevos soportes que aprovecharan los avances técnicos que se iban implantando. Uno de los medios en los que la imagen del Quijote encontró un fiel aliado fue la tarjeta postal, esas pequeñas cartulinas que vivieron su edad de oro precisamente en las primeras décadas de este nuevo siglo. El volumen de edición y producción que se alcanzó en los años anteriores al estallido de la Gran Guerra dio como resultado una explosión de creatividad de la que pocos temas consiguieron escapar. Dentro de ese vasto elenco, la obra de Cervantes también tuvo su espacio y no son pocas las series editadas o los ejemplares en los que se alude de manera directa a ella o a sus personajes. Por ejemplo, en 1905 veía la luz una serie de 25 ejemplares editada por Pedro de Rojas bajo el título Don Quijote en el siglo xx7. En ella, el célebre personaje cervantino es objeto de una interesante reinterpretación al verse inmerso en las mismas aventuras descritas en la obra, pero con presencia de elementos propios del nuevo siglo, como por ejemplo el hecho de desplazarse en automóvil en lugar de hacerlo a lomos de Rocinante. Un año después le llegó el turno a una serie ilustrada por L. Porras y durante la Gran Guerra localizamos otro conjunto editado por Fermí Sagristá en el que se puede observar a Don Quijote sumergido en la propia contienda junto a su fiel escudero Sancho. También fuera de España es posible localizar distintos ejemplares, como es el caso de L’ingénieux chevalier Don Quichotte de la Manche, serie editada por de la casa francesa Solyphot en 19098.

Por su parte, los cromos supieron aprovechar la imagen de Don Quijote para ilustrar numerosos ejemplares, en ocasiones utilizados con fines publicitarios, como la colección publicada por la Lithographie Parisienne para los Almacenes Au Bon Marché9 (Almarcha, Sánchez y Fernández, 2007). Finalmente, otro de los soportes que dio cobijo al célebre personaje cervantino de manera notable fue el cómic, ya que esta forma tan atractiva de narrar historias se presentaba como una oportunidad privilegiada para contar las aventuras de Don Quijote. A pesar de encontrar sus antecedentes en las décadas centrales del siglo XIX fue en la nueva centuria cuando alcanzó su mayor impacto, aupado por las continuas mejoras que se fueron aportando en la industria gráfica. En España, un salto significativo lo proporcionó a partir de 1917 la publicación de TBO, de donde deviene después la denominación “tebeoˮ para referirse a las series de aventuras contadas en forma de historietas gráficas. En las dos décadas posteriores nuevas publicaciones fueron viendo la luz como Pulgarcito o Pocholo, al tiempo que la industria tomaba fuerza en todo el mundo con conocidos personajes como Tintín en Bélgica o Winnie-the-Pooh y Tarzán en los Estados Unidos (Coma, 1977 y Moix, 2007).

Como era de esperar, en la larga lista de personajes que protagonizaban las historietas también había un hueco reservado para Don Quijote. Una de las primeras muestras de este tipo de representaciones lo encontramos en 1903 con Le retour de Don Quichotte, una serie de nueve viñetas publicadas en el periódico humorístico francés Le Bon Vivant que recorren algunas de las aventuras ocurridas a Don Quijote. En España, fue ya en la década de 1940 cuando vio la luz la primera adaptación en tebeo del Quijote como publicación independiente y no como parte de otra, como sí ocurría en el ejemplo que se detallaba anteriormente. De Hispano Americana de Ediciones, llevaba por título Don Quijote de la Mancha y sus dieciséis páginas venían ilustradas con diseños de Torrent. Desde ese momento, el personaje creado por Cervantes se convertiría en un recurso relativamente frecuente, bien en ediciones de la obra llevadas a este género o bien por medio de esporádicas apariciones en historietas de distinta índole. Uno de los muchos ejemplos lo encontramos en el número 49 de la edición francesa del conocido Journal de Tintin, publicado el 29 de septiembre de 1949 precisamente con el título Don Quichotte10. De esta forma, el salto al noveno arte, el cómic, brindó a la obra una nueva vía de difusión y de acercamiento ya que se amplió aún más el público que pudo disfrutar de las aventuras del ingenioso hidalgo de La Mancha. Además, este medio, situado a caballo entre la literatura y el arte, le sirvió para afianzar esa posición como uno de los arquetipos más universales que con el tiempo había ido ganando (Almarcha, Sánchez y Fernández, 2006).

El Quijote en Hazañas bélicas

Con la breve reflexión ofrecida se buscaba mostrar el camino seguido por la ilustración gráfica del Quijote hasta que consiguió hacerse hueco en el cómic, soporte sobre el que se ha construido la presente investigación. Ahora, el cometido que se persigue en las próximas páginas es el de mostrar la presencia que tuvo en la publicación Hazañas bélicas, posiblemente la cabecera de aventuras de guerra más conocida en España.

Esta publicación inició su larga andadura en el año 1948 de la mano de uno de los más conocidos dibujantes de la época, Guillermo Sánchez Boix, Boixcar, y dentro de la prestigiosa Editorial Toray. Con un formato apaisado, de 16 × 24 cm. narró, a través de un sinfín de viñetas, historietas ocurridas en la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Corea o, en menor medida, la guerra de Indochina. El éxito que rápidamente cosechó no es algo singular, sino que se enmarca en una tendencia constatada en varios países por adquirir cómics de temática bélica a principios de la década de 1950. En Estados Unidos, algunas de las series que contaron con un mayor grado de difusión fueron Two-Fisted Tales, Frontline Combat, Fightin’ Marines o Our Army at War, solo por citar algunas. En el caso de España, esa tendencia se observa también por las mismas fechas con Historias de guerra o Relatos de guerra, otra popular serie de la editorial Toray que inició su publicación en 1962, coincidiendo con esa época de auge de la historieta de aventuras bélicas (Díaz, 2014a: 212, Porcel, 2011 y Riches, 2009).

El periodo comprendido entre las décadas de 1940 y 1960 supuso, por tanto, el momento de mayor eclosión productiva de los tebeos en España, tendencia muy similar a la que experimentaron otros tantos países. Sin embargo, en el caso español esa evolución estuvo condicionada por los efectos de la guerra civil y la llegada de la dictadura, en buena medida debido a la censura que el régimen trajo consigo. Así, a ese notable aumento de la producción editorial le acompañó de manera singular un fuerte control ejercido por parte del estado franquista que sirvió para condicionar la visión que el joven público tenía sobre el suceso que se narraba en las historietas. De esta manera, los tebeos se convirtieron en objetos culturales, fácilmente manipulables, al servicio de la nueva concepción que progresivamente se fue implantando (Altarriba, 2001; Marimon, 2005 y Vázquez de Parga, 1980).

No obstante, de esa censura también es posible extraer información valiosa, ya que resulta significativo comprobar que, gracias al control ejercido sobre los mensajes que se distribuían, hoy día podemos tener un acercamiento directo a los intereses que en un momento concreto se perseguían. A través de los personajes y de las historietas narradas en las páginas de las distintas publicaciones se puede rastrear, por ejemplo, la basculación en la política exterior mantenida por el régimen en esos años. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, España se posicionó oficialmente neutral, sin embargo, es de sobra conocida la cercanía que mostraba hacia las potencias del Eje. Una vez finalizada la contienda y derrotados los regímenes fascistas se observa un cambio significativo en el régimen y, conforme fue avanzando la década, se evidenció un giro hacia los Estados Unidos que conllevaría una mejora de las relaciones entre ambos países. Ese acercamiento alcanzaría su momento más significativo en 1953 con la firma de los Pactos de Madrid, acuerdos que manifestaron la integración de España en el bloque occidental después de los años de aislacionismo que había mantenido como fruto de esa cercanía a Alemania e Italia. Además, la influencia cultural norteamericana se fue haciendo más palpable por medio de fuertes campañas de propaganda enfocadas a dirigir la imagen que proyectaba la superpotencia en el exterior, campañas que encontraron multitud de canales y mecanismos de transmisión (Niño, 2012).

Precisamente, una de las publicaciones que dan muestra de esa evolución es la que ha conformado la fuente principal de esta investigación, Hazañas bélicas. Su estrecha relación con el mundo bélico provocó que se posicionara como uno de los muchos objetivos seleccionados para plasmar la visión que al régimen le interesaba difundir sobre los correspondientes episodios armados que tenían lugar en el exterior. De esta manera, las historietas narradas en sus páginas, y sus correspondientes ilustraciones, no pretendían ser un reflejo de los acontecimientos que habían tenido lugar en conflictos como la Segunda Guerra Mundial o la guerra de Corea, sino más bien una visión que estuviera en línea con la del régimen franquista (Díaz, 2014b: 67).

De entre todas las tipologías representativas a las que ha sido sometida la figura de Don Quijote, las escenas bélicas se han posicionado como una de las más recurrentes. En ellas, episodios como la afrenta contra los molinos de viento, los leones o los odres de vino han sido algunos de los que mayor repercusión han tenido en lo que respecta a la representación visual y en la relación con el mundo bélico. Posiblemente, ese motivo y su condición de caballero que marcha en busca de aventuras son algunos de los motivos que nos lleven a explicar la notable facilidad con la que contó para entrar a formar parte de los escenarios de conflictos armados en el cómic y en otros tantos soportes visuales. Tras la consulta de los más de trescientos ejemplares publicados en las décadas de vida de Hazañas bélicas, se ha podido determinar la presencia de la estela de la obra de Cervantes en dos de los ejemplares de la serie “extra roja”, uno ambientado en la Segunda Guerra Mundial y otro en la guerra de Corea.

En 1961 veía la luz el número 62 de la serie especial “extra rojo”, en el que se incluía la historieta “Don Quijote en Corea”. La primera página está compuesta, casi en su totalidad, por una soberbia ilustración en la que se muestra al famoso caballero andante con su fiel escudero Sancho junto a dos carros de combate sacudidos por una fuerte explosión. En ella se sitúa al lector en el contexto espacio-temporal en el que se va a encuadrar la historia y en la que la obra cervantina tendrá un peso decisivo a la hora de resolver el problema planteado. Tal y como se indica: “Como algunos caballeros andantes, Don Quijote después de su muerte, ganó todavía una batalla. Y no la ganó en las llanuras de La Mancha, ni en una estepa de Castilla, ¡la ganó en Corea!” se advierte en esa misma página (véase figura nº1).

Figura nº1: Hazaña Bélicas, nº62, serie “extra rojo”, p. 1.

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De esta magnífica ilustración que abre la historieta destaca la potencia del fondo, conseguida por esa nube de llamas y humo provocada por la fuerte explosión de los dos carros de combate.

Crédito: Dibujos ©Alan Doyer. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

La narración comienza en 1925, cuando un matrimonio español surca el Atlántico con destino a Estados Unidos, país donde esperan iniciar una nueva vida. En el diálogo que mantienen en el barco dan muestra del amor que sienten hacia el que hasta ese momento ha sido su país, España, con sentencias como “Quisiera que las cosas de nuestra patria no se alejaran de mi vista” o la aseveración de que nunca querrán a América como a España. Veinticinco años después, su hijo John Ramírez acude a una oficina de reclutamiento para participar en la guerra de Corea acompañado únicamente de un ejemplar del Quijote. Después de ser declarado apto, se desplaza hasta el frente, donde en varias ocasiones le incitan a que se desprenda del libro, un objeto que de poco le podrá salvar en una guerra, como sostienen. Sin embargo, él se niega rotundamente, puesto que, además, es lo único que le queda de su padre. La acción continúa con la llegada del protagonista a una de las posiciones estadounidenses en la que solo quedan dos soldados, uno de ellos Gorila, el conocido personaje de esta serie de publicaciones. Su deber era el de avisar de que los refuerzos estaban en camino, sin embargo, se vieron sorprendidos por un ataque terrestre lanzado por los norcoreanos seguido de una inspección aérea sobre ellos para comprobar el estado de la posición una vez finalizada la incursión.

Las posibilidades de salir con vida de esa complicada situación eran prácticamente nulas para los estadounidenses de no haber sido por la inesperada ayuda que les proporciona la obra de Cervantes. Mientras dormían, John Ramírez tiene un sueño revelador que le lleva a la aventura descrita en el “Capítulo XLI: De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventuraˮ11. Será el episodio con el conocido caballo de madera el que inspirará al combatiente un método para atacar por sorpresa a los norcoreanos. Mientras los otros dos compañeros los distraen, él se colará en un avión y atacará desde las alturas al campamento enemigo, como si surcara los cielos a lomos del famoso caballo de madera descrito en la obra. Finalmente, la operación resulta ser un éxito y el ejército norteamericano consigue el objetivo de avanzar sobre las posiciones del bando contrario.

Es en este punto donde vemos la relación más directa entre la obra y la historieta, ya que nos lleva de lleno a uno de los pasajes más conocidos. Esa novela, de la que tantas veces le habían dicho que se deshiciera por no ser de ninguna utilidad en la guerra, se había convertido en la salvación de aquellos tres soldados estadounidenses que habían quedado acorralados por las tropas norcoreanas. El héroe de la historia, ese joven combatiente de ascendencia española, se guió por las inmortales letras de Cervantes y consiguió así una victoria sobre el enemigo.

Por otro lado, en 1962 veía la luz el número 99 de la serie especial “extra rojo” con una historieta bajo el título de “Nuevo Quijote”. En este caso, la primera página supone toda una declaración de intenciones de la idea que va a dar pie a la historia, con la cita extraída del capítulo LVIII de la segunda parte del Quijote12: “la libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que al hombre dieron los cielos. Por ella, así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida”. Precisamente, la libertad es el eje en torno al cual se estructuran los hechos que se narran y que tienen lugar, en esta ocasión, durante la Segunda Guerra Mundial (véase figura nº2).

Figura nº2: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 13.

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Conviene señalar cómo desde el primer momento se busca hacer referencia a la relación con la obra de Cervantes a través del libro que tiene entre sus manos el protagonista y la inclusión de Don Quijote y Sancho Panza en la esquina superior derecha.

Crédito: Dibujos ©Juan Mulero. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

La acción nos lleva hasta un campo de prisioneros franceses en Alemania, donde el protagonista de la historia, René “el escurridizo”, se encuentra leyendo la obra de Cervantes. A juzgar por los diálogos, los reclusos que se encontraban internos eran presos políticos, mientras que “el escurridizo” es un preso común arrestado por ladrón. El protagonista contaba con el favor de los responsables del campamento pues era quien les informaba de los planes o intenciones que tuvieran los demás reclusos, sin embargo, imbuido por ese ideal de libertad que había leído en el Quijote considera que ha llegado el momento de pensar un plan y escapar de esa difícil situación en la que se encuentran él y sus compañeros. El destino parece ponerse de su lado cuando se entera de que esa noche llegan a las instalaciones varios camiones con explosivos y combustible, ya que ve la ocasión perfecta de utilizarlos como distracción para provocar la huida. Aunque cuenta con la desconfianza del resto de prisioneros, consigue convencerlos para ejecutar el plan y, aprovechando la oscuridad de la noche, “el escurridizo” intenta volar los camiones para atraer la atención de los militares al tiempo que los otros escapan del recinto. Sin embargo, es descubierto y apresado antes de que pueda escapar junto con el resto de los presos, que sí lograron hacerlo. A pesar de quedarse atrás y ser consciente de que le espera la muerte, se muestra totalmente satisfecho por haber llevado a cabo esa buena acción, ya que consideraba que Don Quijote hubiera hecho lo mismo en su situación: “por la libertad debe sacrificarse la vida”, y concluye, “¡Le he hecho caso!” (véase figura nº3).

Figura nº3: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 22.

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Si bien al inicio de la historieta se aludía directamente a la obra, lo mismo ocurre en el cierre de la trama. El personaje cervantino es recuperado, pero en esta ocasión con el rostro de René, el protagonista. Con esta ilustración se hace más fuerte la identificación del personaje principal con Don Quijote.

Crédito: Dibujos ©Juan Mulero. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Tanto una como otra historieta cumplen a la perfección con las reglas marcadas por el cómic y transportan al lector hasta los lejanos lugares donde se están desarrollando las arriesgadas acciones. En este punto es preciso señalar que para los dos escenarios a los que nos hemos referido, y en los que el personaje cervantino tiene presencia, la población española no contó con el mismo grado de conocimiento sobre el propio desarrollo de las hostilidades, por lo que a simple vista la predisposición que se mostraría ante cada uno de ellos sería levemente distinta. La Segunda Guerra Mundial alcanzó un nivel de difusión extraordinario, sin duda motivado por las grandes repercusiones que estaban trayendo las hostilidades a los países del entorno más inmediato. La sociedad demandaba estar informada acerca del terrible episodio bélico que se estaba librando en Europa, sin embargo, siempre debemos ser cautos y tener en cuenta el fuerte papel que jugó la propaganda en ese acercamiento. La Segunda Guerra Mundial fue una circulación continua de material propagandístico distribuido por todos y cada uno de los países implicados incluso por aquellos que se declararon neutrales. Los soportes elegidos por los organismos estatales para transmitir la información precisa al conjunto de la sociedad fueron de los más variados y el despegue de nuevos medios de comunicación permitió extender las consignas oficiales a grandes grupos de población. Por el contrario, la situación en lo que respecta a la guerra de Corea resultó ser muy diferente. Si bien la gran conflagración mundial gozó de un grado de transmisión sin precedentes y su desarrollo fue difundido a través de multitud de medios de comunicación social, la nueva contienda que se abría en los confines de Oriente no contó, ni de lejos, con el mismo impacto. Aunque pueda parecer que España supuso una excepción, lo cierto es que fue una pauta común a otros muchos países, incluso en Estados Unidos. De hecho, ese desconocimiento que tuvo la población sobre las operaciones militares que se estaban librando en Asia y la escasa incidencia que tuvo dentro de la sociedad estadounidense en comparación con la Segunda Guerra Mundial o la guerra de Vietnam son dos de los factores que han llevado a que comúnmente sea conocida como “la guerra olvidada”. Como resultado, la capacidad de maniobra era mayor al no contar con referentes generalizados de lo que en verdad estaba ocurriendo.

No obstante, a pesar de tratarse de dos historias aparentemente distintas tanto en el tratamiento como en ese grado de conocimiento al que se acaba de aludir, son notables los elementos comunes que se pueden extraer si son analizadas en conjunto, al igual que líneas de interpretación que nos permitan responder a los interrogantes que se planteaban al inicio de la investigación.

Posiblemente, la primera cuestión que podemos tratar es la presencia que tiene la obra en el desarrollo de las historias narradas. Aunque desconocemos el motivo último de la decisión, sí es posible intuir que entre los factores se encuentre la universalidad de su figura y su capacidad para funcionar como aglutinador de una serie de valores que son reconocidos incluso entre el público más joven. Como sostiene Jean-Louis Guereña (2008: 145) “la obra cervantina constituye sin duda, y desde hace tiempo, un elemento insoslayable del panteón cultural y también de la cultura escolar, un real capital cultural simbólico”. En efecto, el Quijote encontró con relativa prontitud un marcado espacio en el seno de la cultura escolar, pero fue a principios del siglo xx cuando se constató un mayor y más generalizado interés. De esta manera, y gracias al sistema de lecturas obligatorias el personaje cervantino se convirtió en un elemento más que conocido entre el público mayoritario del cómic y entre los potenciales lectores. Además, ese conocimiento de la obra llevaba a identificar una serie de valores que le habían sido atribuidos a cada uno de los personajes, de manera que resultaba un recurso eficaz para los ilustradores en la medida en que facilitaba la asociación o asimilación de la idea que se deseaba transmitir. En esta línea, al igual que los Reyes Católicos, el Cid o don Pelayo, el personaje cervantino fue una de las figuras recuperadas por esa España franquista en ese intento por rememorar lo mejor de los tiempos pasados. Por este motivo, el rostro más universal de la literatura española se perfilaba como uno de los mejores exponentes para continuar con la tendencia que se aprecia en todos los números publicados de Hazañas bélicas de transmitir enseñanzas de carácter moral, en las que el bien se impone sobre el mal y con marcado carácter personal (Lucía, 2007 y Allen y Finch, 2004).

Es así como podemos enlazar con la segunda de las líneas de análisis: los valores o mensajes que la obra y sus personajes comunican. Aunque son solo dos los ejemplares que aluden a ella resultan suficientes para poder encontrar las interpretaciones que tradicionalmente se han atribuido a la figura de Don Quijote, tanto en sus sucesivas relecturas como en sus constantes representaciones visuales. En esos distintos acercamientos se repiten una serie de cualidades que podemos detectar también en las dos historietas analizadas: valentía, locura en sentido positivo y heroicidad, solo por citar algunas.

En la historieta de la Segunda Guerra Mundial, la primera de las cualidades la apreciamos en “el escurridizo”, ya que no teme enfrentarse a la situación, aun sabiendo que con la presencia de tantos soldados alemanes la huida tiene una elevada probabilidad de acabar frustrada. Por otro lado, la valentía en el episodio de la guerra de Corea la demuestra también el protagonista, a la hora de encarar el ataque contra el bando enemigo a pesar de la improvisada planificación y la notable inferioridad numérica.

Esto último se encuentra estrechamente relacionado con otro de los valores anteriormente mencionados, la locura en positivo. A pesar de que ha sido motivo de crítica y descalificación en numerosas ocasiones, en estas dos circunstancias es precisamente esa “locura” la que lleva a los dos protagonistas a buscar solución al problema planteado, a pesar de todas las opciones desfavorables con las que tienen que lidiar. Don Quijote se enfrentó en solitario a los gigantes, se enfrentó en solitario a los leones, y tanto en una historieta como en otra, los protagonistas también actúan prácticamente en solitario contra la complicada situación que se les presenta. La persecución de un ideal o la firme certeza en un plan revelado durante un sueño son suficientes para los dos protagonistas para apostar de lleno por la acción que se disponen a iniciar.

La resolución satisfactoria del problema les posiciona, inevitablemente, como héroes. Tanto René “el escurridizo” como John Ramírez son los responsables de alcanzar con éxito la misión que se han propuesto y que, en los dos casos, está orientada a un bien común. En la obra de Cervantes, el propio Don Quijote se ve a sí mismo como un héroe al tratar de resolver todos los entuertos con los que se va topando y superar las amenazas a las que va plantando cara. De esta manera, la relación que se puede establecer entre los dos personajes y el caballero de La Mancha es evidente. Para terminar de completar el análisis en torno a esta cuestión debemos indicar también que a esa analogía se le suma el hecho de que la elección de tales héroes y villanos en esta etapa de publicación de Hazañas bélicas no es algo inocente, sino que responde a un criterio fuertemente interesado y que guarda una estrecha vinculación con los intereses en las relaciones internacionales a los que anteriormente se ha aludido. Por un lado, en la historia que tiene lugar en la guerra de Corea se aprecia ese progresivo giro hacia el bloque occidental que el régimen de Franco fue llevando a cabo y en el que la imagen de los Estados Unidos fue dotándose de aspectos positivos en las distintas aventuras publicadas, mientras que los japoneses, coreanos, chinos o rusos eran siempre representados como los villanos a los que el deber moral llevaba a hacer frente. Además, también era frecuente que a todos ellos se les asociara con el comunismo, ese mal al que España debía enfrentarse por todos los medios. Aun así, a pesar de presentarlos como una amenaza, la realidad es que siempre eran retratados como unos enemigos torpes o poco inteligentes, ya que con no mucha dificultad resultaban derrotados en todas las historietas (Díaz, 2014b: 82). Por su parte, en la historieta recogida en el número 99 la elección de los héroes y de los villanos responde también a ese giro en la política exterior, en esta ocasión por el intento de marcar distancia con el pasado germanófilo, ya que son ellos los que tienen apresados a los franceses. Esta situación deja al descubierto, no obstante, una de las muchas realidades de la guerra, el internamiento de prisioneros por parte de los alemanes, sin embargo, al igual que sucede con otros tantos capítulos, la imagen de los combatientes es presentada carente de cualquier tipo de crítica. Aun así, resulta significativo el hecho de que no parece haber reparo a la hora de mostrar la existencia de hombres que han sido apresados por motivos políticos, algo que podría generar algún que otro inconveniente en la España de Franco.

La tercera línea que podemos establecer guarda relación con la representación gráfica. Al contrario que en otras publicaciones en las que sí toma parte de la acción, en las dos historietas que se presentan en Hazañas bélicas Don Quijote es el inspirador y no el ejecutor, lo que se traduce en una escasa presencia del personaje a lo largo de las viñetas. En concreto, en el número 62 aparece dos veces, en la primera página (véase figura nº1) y montado sobre Clavileño (véase figura nº4) hacia la mitad de la historia, mientras que en el número 99 solo en una ocasión, en la página inicial (véase figura nº2). En todos los casos, su representación responde a los cánones que tradicionalmente se le han atribuido y que son extraídos de las descripciones que el propio autor recoge al inicio de la obra: rostro enjuto, cuerpo escurrido, barba puntiaguda y ataviado con lanza, bacín o espada (Lenaghan, 2003: 17). Esta es la imagen que todos tenemos en nuestra retina, por lo que resulta la más eficaz a la hora de buscar una rápida identificación por parte del gran público.

Figura nº4: La interesante escena representa el sueño que tiene el protagonista.

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Don Quijote entra con fuerza en escena montado sobre Clavileño, que expulsa humo sobre cuatro soldados norcoreanos que huyen a toda prisa.

Crédito: Hazañas Bélicas, nº 62, série « extra rojo », p. 11.Dibujos ©Alan Doyer. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Además, al igual que ocurre en muchas de las representaciones en las que Don Quijote hace acto de presencia, uno de los aspectos más curiosos es el de contemplar al personaje cervantino rodeado de elementos que resultan anacrónicos13. Esta apreciación es fácilmente observable en las dos historietas donde, además, se suma la maestría con la que se realizan las ilustraciones en todos y cada uno de los números de esta conocida publicación. Esa destreza lleva a localizar un sinfín de detalles que posiblemente corren el riesgo de pasar desapercibidos a los ojos del lector, pero que merecen la pena destacar. El acierto con el que es representado el armamento o los uniformes de los respectivos ejércitos son solo algunas de las muestras del cuidado con el que se tratan las viñetas en Hazañas bélicas. Por ejemplo, los tanques que aparecen en aproximadamente una decena de ilustraciones del número 62 guardan un estrecho parecido con los T-34, uno de los modelos más utilizados por los norcoreanos en la guerra de Corea. Por su parte, en la página 15 del número 99 se puede ver esa precisión al unir en la misma viñeta un tanque, aparentemente soviético a juzgar por su estructura, con un vehículo blindado y un tanque alemán, presumiblemente un Panzer. Igualmente, los atributos de los uniformes o los modelos de cascos en cada uno de los ejércitos merecen también ser considerados por la delicadeza y acierto con el que son tratados y su extraordinario parecido con los que realmente se usaron (véanse figuras nº5 y nº6).

Figura nº5: Hazañas Bélicas, nº62, serie “extra rojo”, p. 8 (detalle).

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Crédito: Dibujos ©Alan Doyer. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Figura nº6: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 15 (detalle).

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Crédito: Dibujos ©Juan Mulero. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Estas viñetas, seleccionadas de ambos números, son solo dos ejemplos en los que se puede ver esa indiscutible maestría con la que son tratados los carros blindados o los uniformes de los soldados alemanes, impregnados de interesantes detalles que demuestran un conocimiento cercano de la realidad de los conflictos.

Finalmente, la cuarta y última línea que podemos tratar es si existe una relación entre las historietas en las que aparece Don Quijote y la realidad o si, por el contrario, son narraciones puramente ficticias. En el caso del número 62, centrado en la guerra de Corea, resulta difícil fijar si el ataque que se recoge en la aventura se corresponde directamente con alguno de los episodios de la contienda, ya que los escasos datos que proporciona no son suficientes para determinarlo. Si tenemos en cuenta el trascurso de los movimientos descritos, sí recuerdan a algunas de las operaciones llevadas a cabo por los estadounidenses en la fase de la guerra en la que el objetivo era contener el avance de los norcoreanos. Aun así, lo más probable es que se trate de una operación ficticia. Por otro lado, a pesar de no saber con exactitud si pudo influir o no en el planteamiento del argumento, la trama inicial del número 99 recuerda enormemente a la de Eulalio Ferrer14, un santanderino que estuvo interno en el campo de Argelès-sur-Mer, en Francia, dedicado a albergar a un buen número de exiliados españoles de la guerra civil. Según cuenta, fue allí donde consiguió la obra de Cervantes, la cual releyó en varias ocasiones durante todo el tiempo que permaneció allí y a la que acudía para evadirse de la realidad durante los largos días en el campamento, hasta el punto de ser imbuido por la lectura. Su pasión por la obra le llevó a reflexionar sobre ella a lo largo de su vida y el impacto que le dejó se dejó notar en sus escritos posteriores. Las palabras pronunciadas por Ferrer que se muestran a continuación resumen a la perfección muchas de las ideas expuestas en esta investigación y sirven como cierre a este recorrido por la presencia de la obra en la publicación Hazañas bélicas:

No sólo leo a Don Quijote, lo veo. Me parece un ser de carne y hueso. En cada rostro que contemplo, en cada gesto que observo hay partes de él. La fuerza descriptiva penetra el ambiente y lo vuelve quijotesco. No estamos en el siglo xvii; estamos en el siglo xx. Es un libro que se adapta al tiempo, que corre con el tiempo. Don Quijote puede retratar una época, pero la trasciende y cobra vida en cada época. El tiempo es un multiplicador de sus resonancias. Cervantes quiso hacer famoso a Don Quijote como una ofrenda a Dulcinea. Y su deseo se ha cumplido: no hay un lugar en el mundo donde no se conozcan sus hazañas (Ferrer, 1987).

Conclusión

Como sostiene Eulalio Ferrer, las hazañas de Don Quijote son conocidas en todo el mundo y su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos resulta innegable. En todo ese periodo, la obra más universal de la literatura española ha sido objeto de multitud de interpretaciones y, más allá de la intencionalidad que Miguel de Cervantes persiguiera con ella, quienes se han encargado de hacer las oportunas relecturas o las continuas representaciones gráficas han ido dotando de un sinfín de nuevos matices que, en muchas ocasiones, eran los que más rápidamente calaban entre el gran público.

Esas nuevas aportaciones no han hecho sino enriquecer la obra y su análisis, al igual que los muchos soportes sobre los que ha quedado plasmada. Con el cómic, la lectura del Quijote se posicionó a medio camino entre dos grandes disciplinas: la literatura y el arte. Es así como surge una forma diferente de aproximarse a la genial creación de Cervantes, que termina por conformar un nuevo sujeto de estudio que merece la pena ser abordado y con el que se establece un interesante diálogo entre la realidad y la ficción en el que la célebre figura del caballero de La Mancha se erige como el punto de unión.

Como hemos tenido ocasión de comprobar, en el caso de Hazañas bélicas son dos los números en los que se recurre a las enseñanzas recogidas en la obra para conformar unas historietas que tienen lugar en la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea. A falta de conocer los motivos últimos que se encuentran detrás de la inspiración de los guionistas, sí podemos intuir que guardan relación con esa universalidad y con la facilidad de adaptación a las que nos hemos referido.

El papel que desarrolla la obra en el trascurso de las dos historietas es sin duda otro elemento en el que debemos incidir. A este respecto, resulta significativo el hecho de que en ambos momentos tenga una posición tan decisiva ya que, lejos de ser utilizado como un mero recurso de apoyo se erige como el elemento principal en torno al cual se revuelve el problema que plantea la trama. La inclusión de este recurso literario no es circunstancial, ya que fue una práctica relativamente extendida entre la industria gráfica, tanto en el mundo del cómic como fuera de él, sujeto en ocasiones a la coyuntura política. Por otro lado, al análisis puramente formal que hemos podido extraer se le suma el interés de que fueran publicados durante la dictadura, ya que sin duda nos permite conocer la construcción del relato en torno a los dos enfrentamientos armados en ese contexto tan específico. El tratamiento de los personajes y de la narración responde, tal y como se ha recogido en estas páginas, a la fuerte influencia que el régimen franquista ejerció sobre la producción artística de la época, pero también a la influencia cultural norteamericana que se fue extendiendo como consecuencia de la intensificación de la propaganda recibida desde el otro lado del Atlántico. Así, podemos constatar cómo estas ilustraciones se han posicionado como testigos de la narración de los conflictos bélicos mencionados con la que contó la población en España en el contexto de la dictadura franquista.

En cualquier caso, este no es más que otro de los muchos ejemplos que evidencia la interminable lista de recursos que la obra de Miguel de Cervantes continúa ofreciendo más de cuatrocientos años después de haber visto la luz por vez primera. Esas aventuras tan conocidas en todo el mundo dan paso, en estas dos historietas, a unas hazañas bélicas para las que Don Quijote también demuestra estar más que preparado.

1 Entre las numerosas actividades desarrolladas se encuentra la exposición Iconografía Popular del Quijote, comisariada por Esther Almarcha e Isidro

2 Para hacerse una idea del fenómeno visual que supuso don Quijote se recomienda realizar un recorrido por el perfil de Flickr del Centro de Estudios

3 En el siguiente enlace de la Biblioteca Digital Hispánica se puede contemplar el volumen correspondiente a la segunda parte de la obra digitalizado

4 Véase en la Biblioteca Nacional de España : The second part of the history of the valorous and witty knight-errant, Don Quixote of the Mançha, [En

5 En el siguiente enlace de la Biblioteca Nacional de España se puede contemplar la serie de 38 grabados editada por Lagniet. Don Quijote de La

6 Una de las publicaciones donde mayor presencia tuvo fue en el semanario Don Quijote (Madrid, 1892). Se pueden consultar los ejemplares

7 En la cuenta de Flickr del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha se pueden visualizar las 25 postales de la colección. Don Quijote en el Siglo 

8 Series disponibles en: Colección de postales de Don Quijote dibujadado…, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/albums/

9 Véanse en el siguiente enlace: Colección “Au Bon Marché II”, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/albums/72157638769747715/with/

10 Véase el número mencionado del Journal de Tintin en el siguiente enlace : Journal de TINTIN édition Française (29-09-1949), nº 49, [En línea] URL 

11 En este enlace del Centro Virtual Cervantes se puede leer el capítulo completo al que se ha hecho referencia : De Cervantes, Miguel, (1605), “

12 Véase el capítulo completo en el siguiente enlace del Centro Virtual Cervantes : De Cervantes, Miguel, (1605), “Capítulo LVIII”, Don Quijote de la

13 En las series de postales de Pedro de Rojas o de Fermí Sagristá que se han recogido anteriormente se puede observar esta misma cuestión.

14 Véase una breve nota biográfica de Eulalio Ferrer en el siguiente enlace: Piñero Valverde, José María, “Eulalio Ferrer Rodríguez”, Real Academia

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Notes

1 Entre las numerosas actividades desarrolladas se encuentra la exposición Iconografía Popular del Quijote, comisariada por Esther Almarcha e Isidro Sánchez en 2005 y que recorrió diversas localidades de Andalucía, Asturias, Castilla-La Mancha y La Rioja mostrando una parte de los citados fondos de la institución. En el siguiente enlace se puede visualizar un breve resumen de dicha exposición : https://www.youtube.com/watch?v=jjVLQeLazCI [Consulta: 11-5-2020]. Ese mismo año, coincidiendo con la conmemoración del IV Centenario, se diseñaron otras dos exposiciones, Don Quijote en los tebeos y Don Quijote en los ex libris, centradas en la presencia del personaje cervantino en el noveno arte y en esas pequeñas cédulas que se pegan en el reverso de la tapa de los libros, en las que consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a la que pertenece. A esta labor expositiva, le siguió una fructífera actividad editorial y que ha quedado recogida, en parte, en las próximas páginas.

2 Para hacerse una idea del fenómeno visual que supuso don Quijote se recomienda realizar un recorrido por el perfil de Flickr del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, donde se recogen distintos álbumes con los numerosos soportes sobre los que se plasmó la imagen quijotesca: postales, sellos, billetes, insignias, barajas de cartas, cromos, pegatinas, calendarios, tarjetas telefónicas y así un largo etcétera. Véase Iconografía popular de Don Quijote, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/collections/72157632077602803/ [Consulta: el 11-5-2020].

3 En el siguiente enlace de la Biblioteca Digital Hispánica se puede contemplar el volumen correspondiente a la segunda parte de la obra digitalizado. Seconde partie de l’histoire de l’ingenieux et redoutable cheualier, don Quichot de la Manche [Texto impreso], [En línea] URL : http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000178967 [Consulta : el 11-5-2020].

4 Véase en la Biblioteca Nacional de España : The second part of the history of the valorous and witty knight-errant, Don Quixote of the Mançha, [En línea] URL : http://cervantes.bne.es/es/exposicion/obras/the-second-part-of-the-history-of-the-valorous-and-witty-knight [Consulta: 11-5-2020].

5 En el siguiente enlace de la Biblioteca Nacional de España se puede contemplar la serie de 38 grabados editada por Lagniet. Don Quijote de La Mancha, serie dibujada…, (1650 -1652), [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/bibliotecabne/albums/72157644229772701 [Consulta : 11-5-2020].

6 Una de las publicaciones donde mayor presencia tuvo fue en el semanario Don Quijote (Madrid, 1892). Se pueden consultar los ejemplares digitalizados en el siguiente enlace de la Hemeroteca Digital, [En línea] URL : http://hemerotecadigital.bne.es/results.vm?q=parent%3A0003807295&lang=es&s=200 [Consulta: 11-5-2020].

7 En la cuenta de Flickr del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha se pueden visualizar las 25 postales de la colección. Don Quijote en el Siglo xx, [En línea] URL: https://www.flickr.com/photos/ceclm/albums/72157632989778565 [Consulta: 14-5-2020].

8 Series disponibles en: Colección de postales de Don Quijote dibujadado…, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/albums/72157633348609010, Fermín Sagristá. Imágenes satíricas de Don Quijote, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/albums/72157633314404595, y Colección de postales "L'ingenieux chevalier de la Mancha, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/sets/72157633349839234/with/8681179536/ [Consulta: 14-5-2020].

9 Véanse en el siguiente enlace: Colección “Au Bon Marché II”, [En línea] URL : https://www.flickr.com/photos/ceclm/albums/72157638769747715/with/11422757906/ [Consulta: 21-5-2020].

10 Véase el número mencionado del Journal de Tintin en el siguiente enlace : Journal de TINTIN édition Française (29-09-1949), nº 49, [En línea] URL : http://lejournaldetintin.free.fr/affiche.php?action=detail&asso=2&annee=1949&numero=49&menu=10&menu_id=42 [Consulta: 27-5-2020].

11 En este enlace del Centro Virtual Cervantes se puede leer el capítulo completo al que se ha hecho referencia : De Cervantes, Miguel, (1605), “Capítulo XL”, Don Quijote de la Mancha, [En línea] URL : https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap40/default.htm#arriba [Consulta: 27-5-2020].

12 Véase el capítulo completo en el siguiente enlace del Centro Virtual Cervantes : De Cervantes, Miguel, (1605), “Capítulo LVIII”, Don Quijote de la Mancha, [En línea] URL : https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap58/default.htm [Consulta : 27-5-2020].

13 En las series de postales de Pedro de Rojas o de Fermí Sagristá que se han recogido anteriormente se puede observar esta misma cuestión.

14 Véase una breve nota biográfica de Eulalio Ferrer en el siguiente enlace: Piñero Valverde, José María, “Eulalio Ferrer Rodríguez”, Real Academia de la Historia, [En línea] URL: http://dbe.rah.es/biografias/57722/eulalio-ferrer-rodriguez [Consulta: 30-5-2020].

Illustrations

Figura nº1: Hazaña Bélicas, nº62, serie “extra rojo”, p. 1.

Figura nº1: Hazaña Bélicas, nº62, serie “extra rojo”, p. 1.

De esta magnífica ilustración que abre la historieta destaca la potencia del fondo, conseguida por esa nube de llamas y humo provocada por la fuerte explosión de los dos carros de combate.

Crédito: Dibujos ©Alan Doyer. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Figura nº2: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 13.

Figura nº2: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 13.

Conviene señalar cómo desde el primer momento se busca hacer referencia a la relación con la obra de Cervantes a través del libro que tiene entre sus manos el protagonista y la inclusión de Don Quijote y Sancho Panza en la esquina superior derecha.

Crédito: Dibujos ©Juan Mulero. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Figura nº3: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 22.

Figura nº3: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 22.

Si bien al inicio de la historieta se aludía directamente a la obra, lo mismo ocurre en el cierre de la trama. El personaje cervantino es recuperado, pero en esta ocasión con el rostro de René, el protagonista. Con esta ilustración se hace más fuerte la identificación del personaje principal con Don Quijote.

Crédito: Dibujos ©Juan Mulero. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Figura nº4: La interesante escena representa el sueño que tiene el protagonista.

Figura nº4: La interesante escena representa el sueño que tiene el protagonista.

Don Quijote entra con fuerza en escena montado sobre Clavileño, que expulsa humo sobre cuatro soldados norcoreanos que huyen a toda prisa.

Crédito: Hazañas Bélicas, nº 62, série « extra rojo », p. 11.Dibujos ©Alan Doyer. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Figura nº5: Hazañas Bélicas, nº62, serie “extra rojo”, p. 8 (detalle).

Figura nº5: Hazañas Bélicas, nº62, serie “extra rojo”, p. 8 (detalle).

Crédito: Dibujos ©Alan Doyer. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Figura nº6: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 15 (detalle).

Figura nº6: Hazañas Bélicas, nº99, serie “extra rojo”, p. 15 (detalle).

Crédito: Dibujos ©Juan Mulero. Fuente: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

Citer cet article

Référence électronique

José Manuel LÓPEZ TORÁN, « Don Quijote en el cómic: la estela cervantina en la publicación Hazañas bélicas », K@iros [En ligne], 6 | 2022, mis en ligne le 20 septembre 2022, consulté le 20 février 2024. URL : http://revues-msh.uca.fr/kairos/index.php?id=686

Auteur

José Manuel LÓPEZ TORÁN

Doctor internacional en Historia Contemporánea y profesor e investigador en la Universidad de Castilla-La Mancha (España).

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